En el día internacional de la poesía …las palabras no solo nombran el mundo: lo incendian, lo reconstruyen, lo vuelven latido. La poesía es experiencia, presencia, emoción viva, se trata de sentir, de mirar al otro, de descubrir belleza en lo simple y en lo profundo.
“¿Qué es poesía?”, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
“¿Qué es poesía?
¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú”.
Gustavo A. Bécquer.
La poesía no es solo un género literario; es una forma de mirar el mundo. Está en la belleza de lo cotidiano, en el dolor que busca palabras, en el amor que desborda silencios. Es memoria y presente, denuncia y refugio. En cada verso habita una historia, una emoción, una verdad. Porque la poesía no siempre se entiende . Pero se reconoce , se instala en la piel, respira en nosotros y cuando aparece inevitable, luminosa o herida, ya no nos deja ser los mismos.
En tiempos donde la inmediatez domina la comunicación, la poesía se erige como un espacio de pausa y reflexión. Nos invita a detenernos, a escuchar, a sentir. Y, sobre todo, a recordar que las palabras tienen el poder de transformar.
Celebrar el Día Internacional de la Poesía es, en definitiva, celebrar la humanidad en su forma más sensible. Porque, como bien lo expresó Bécquer, la poesía no siempre se explica: se encarna, se respira… y muchas veces, simplemente, es…
Una de mis poesías qué elijo para este día es de mi autoría y de mi libro Consecuencias.
Otoño.
Brisa de otoño que acaricia suave mi piel
al despertar la mañana.
Otoño de hojas que danzan
al compás del viento,
sobre veredas, patios,
techos y plazas.
Plazas con niños de rostros alegres,
contemplando el trinar de los pájaros
que buscan su nido,
llevando en sus alas el calor.
Hojas de otoño,
doradas, naranjas, rojas, amarillas.
Colores que inspiran la belleza del paisaje,
esa belleza que nace en la mirada.
Colores que atrapan las tardes cálidas de otoño,
cuando el sol tibio me cobija
detrás del vidrio de la ventana…